jueves, 5 de septiembre de 2013
Coaching de estilo para Diana
miércoles, 17 de febrero de 2010
Entre la extravagancia y el ridículo
Hay mujeres que decididamente recurren a lo extravagante cuando sienten que deben llamar la atención, hacer una entrada deslumbrante o sentar precedente. Si es parte de su estilo y saben cómo llevarlo, probablemente lo hagan con audacia, soltura y elegancia.
Pero también las mujeres atrevidas y dramáticas deben tener un límite a la hora de buscar el impacto, ya que el exceso bordea el disfraz y lo ridículo. Y dudo que ese sea el efecto que buscamos.
La alfombra roja de los Brit Awards, premios británicos a la música, fue un verdadero ejemplo de looks desbordados y de otras faltas de sentido estético en lo que a elegancia se refiere.
A Lady Gaga la perdonamos porque su estilo trasciende la etiqueta de gala: su vestuario de red carpet es siempre teatral, más un disfraz que un vestido. Ese es su sello personal: podemos esperar que nos sorprenda, pero no que sea elegante. ¿Y el resto?
Excesos
sábado, 26 de diciembre de 2009
Cómo elegir tu vestido de novia II - Tu estilo
- época del año
- hora y lugar del casamiento
- tu tipo de cuerpo
- tu colorimetría
- tu estilo
- tu presupuesto
Vamos a ir avanzando de a poco y evaluando cada punto en particular.
Creo que el punto más importante de todos estos es tu estilo: qué te gusta y qué no, qué te representa y qué no, qué es para vos y qué no. Porque además es tu estilo (además del de tu marido, que por lo general interviene menos) el que va a definir la elección del lugar, la hora, la iglesia o templo, y hasta las flores.
Y va a ser tu estilo el que defina si ese vestido es perfecto para vos o no. Si realmente representa lo mejor de vos y todo lo que sos por dentro.
Porque un vestido puede ser adecuado a tu tipo de cuerpo, perfecto para la ocasión, el lugar y el horario, pero si no representa tu estilo, no vas a estar cómoda ni a gusto. Solo si representa tu estilo vas a estar radiante, porque vas a brillar con luz propia.
Algo para tener en cuenta: si elegir el salón lleva tiempo, elegir el vestido lleva aún más. Aunque ni siquiera tengas una fecha definida, comprate las revistas y empezá a mirar. Porque uno no elige vestido de novia todos los días, y es una tarea que implica autoconocimiento, descubrimiento personal y tiempo para madurar las ideas. Y además, la modista necesita varios meses para hacerlo. Si empezás un año antes, no te sientas una obsesiva: es el vestido de tu vida, así que tomate el tiempo para recorrer el camino con tranquilidad y sin nervios.
Ahora, ¿cómo sabemos cuál es nuestro estilo? Muchas veces lo sabemos de casi forma intuitiva, aunque no podamos definirlo.
Mis aros no eran los tradicionales para una novia.
Me encantaron y eso fue suficiente.
Aquí van algunos tips para encaminarte:
- Mirá cientos de vestidos en revistas o en internet. Recortá o imprimí los que te gustan y guardalos. Volvé a mirar y hacé una segunda selección. Seguramente van a tener cosas en común: o el corte, o las telas, o los escotes, o los moños, o los volados, o los bordados, o los lazos, o justamente, que no tienen nada de todo eso. Tratá de definir qué es lo que más te gusta.
- Hacé una lista de las tres características más importantes de tu estilo, y por lo tanto, del que va a ser tu vestido. Te doy ejemplos: romántico, alegre y fresco; elegante, sobrio y refinado, romántico, barroco y recargado; dramático, distinguido e impactante, etc. Tratá de priorizar tres ideas. Si es todo, termina no siendo nada.
- Hacele caso a tu intuición. Si dudás, no es el vestido. El vestido perfecto se reconoce casi al instante cuando lo tenés puesto.
- Probate la mayor cantidad de vestidos posible. Visitá casas de usados que tienen variedad en cuanto a diseños y probate todos los que puedas. Es la única forma de saber si el corte o el escote que tenías en la cabeza realmente te gusta cuando te lo ponés.
- No descartes ninguna opción si te gusta. O sea: los strapless te encantan, aunque pensás que no te quedan bien. Probate strapless y sacate la duda. Además, el vestido de novia es alta costura: todo eso que no te queda bien en ropa de todos los días, probablemente sea diferente con un vestido hecho a medida.
- Liberate de los preconceptos. A mi no me gustaban ni los zapatos de novia, ni los aros de novia, ni los ramos de novia. Todo el mundo me dijo que nunca se imaginó una novia con semejantes aros, y que me quedaban espectaculares. Si te funciona a vos, es suficiente.
- No importa si está de moda o no. Si se usa o no. Si lo usan todas o no lo usa nadie. Si te representa, es suficiente.
- Animate: no importa si parecés una princesa con ese vestido. Ese es tu día. Ponete el vestido con el que soñás. Nada es demasiado para una novia.
- No te dejes presionar. Ni por los tiempos, ni por el entorno, ni por tu amiga, ni por el diseñador o la modista. La que se casa sos vos.
- Tu vestido perfecto existe. No te rindas ni te desanimes. Lleva tiempo porque es uno en un millón. Solo seguí buscando.
Más en las próximas entradas.
Carolina R.
PD: Si necesitás ayuda extra, te puedo ayudar con un test de estilo. Escribime a frenteamiespejo@gmail.com
PD2: Todo lo referido a novias, a partir de ahora en noviasconestilo.blogspot.com
viernes, 25 de diciembre de 2009
Cómo elegir tu vestido de novia I - Cómo reconocerlo
La otra, entre las que me encuentro, sabe que ese va a ser el vestido de su vida. Quiere que sea único, especial, diferente, y que principalmente la defina como mujer. Pero no tiene la menor idea de cómo es.
Y ahí empieza una cuenta regresiva que puede ser más o menos angustiante, pero que siempre es incierta y un tanto desconcertante.
Para todas las novias desorientadas, aquí comienza una serie de entradas cuyo objetivo es ayudarlas a encontrar su vestido soñado. El dato alentador es que, finalmente, siempre lo encontramos.
Este es el más acertado de todos los consejos que he escuchado: si cuando te probás un vestido no te dan ganas de llorar de emoción, ni se te corta la respiración, ni se te dibuja una sonrisa imborrable, entonces ese no es tu vestido. Seguí buscando.
Tu vestido de novia no puede ser uno que elijas con cara de "puede ser", inclinando de costado la carita, mientras lo mirás por todos lados. Si dudás frente al espejo, no es tu vestido.
Encontrarlo es como enamorarse a primera vista, es como una revelación. Es ese y no puede ser otro. Y lo sabés en tu cabeza, en tu corazón y en tu estómago. Si todavía no te pasó, entonces todavía no lo encontraste.
Haceme caso, no aceptes una propuesta con dudas. Porque en algún momento esa duda reaparece.
Pero, ¿cómo llegamos a probar un primer vestido? Te cuento todo lo que aprendí como novia de Buenos Aires en las próximas entradas.
Carolina R.
PD: Dejame tu mail en frenteamiespejo@gmail.com y recibí en tu mail todas las entradas.
PD2: Todo lo referido a novias, a partir de ahora en noviasconestilo.blogspot.com
viernes, 11 de diciembre de 2009
Cómo encontrar mi estilo I
En la búsqueda de ofrecer algunos tips para construir un estilo propio, aquí van las reflexiones de un día de trabajo.
Hoy estuve de compras con una clienta que buscaba incorporar accesorios a su guardarropa. Le probé algunos collares largos y vistosos que la beneficiaban en cuanto a su escote, cuello y rostro. Y entonces me comentó: "Me gustan mucho estos collares. Pero cuando los compro los uso una o dos veces y después no los uso más, así que mejor no". Y cuando le pregunté dónde tenía sus accesorios, me dijo que los guardaba en una habitación que no era su dormitorio, o sea, no era donde se cambiaba diariamente.Me quedé pensando en su comentario, y esta fue mi conclusión: no confundamos estilo con vagancia. Una cosa es que no uses algo porque sentís "que no te queda", "que no es para vos", "que te hace sentir incómoda", o que simplemente "no te va", y en ese caso, mejor descartarlo. Otra muy distinta es que te guste cómo te queda y sientas que va con vos pero no lo uses porque no te tomás el trabajo de sacarlo del cajón. Porque entonces lo que va a pasar es que vas a ser una étnica (por ejemplo) que termina despojada de accesorios y va por la vida como una clásica, cuando en realidad no lo es. Conclusión: vas a suspirar cada vez que veas un collar en la vidriera, y al mismo tiempo te vas a sentir super aburrida con tu imagen.
Recordemos, antes que nada, que un estilo, y un buen conjunto en general, se logra más con trabajo (sacarse y ponerse prendas hasta que demos con la combinación indicada), más que con inspiración divina. Y para eso hay que tener el hábito de armar conjuntos con más que los diez minutos previos a salir corriendo cada mañana, de ser conscientes de qué tenemos en el placard y, por supuesto, de lo que nos falta. No es casualidad que la chica esa que viste en el subte hoy tenga combinados los zapatos con la chalina y un anillo, en lugar de la clásica cartera-zapato.
Otro tip: con los accesorios pasa algo diferente que con la ropa. La ropa es inevitable que te la pongas para salir a la calle, pero como ponerse aros, collares, chalinas, sombreros, anillos y pulseras no es absolutamente necesario, entonces es imprescindible tenerlos a la vista lo más posible. Si te pasa como a mi clienta, que los tiene en otra habitación, dudo que vayas a buscarlos, pero si están colgados a la vista, u ordenados en un alajero, o tenés todos los pañuelos en un cajón que te permite verlos a simple vista, es mucho más fácil que los incorpores.
Los maniqués para aros como el de la foto son una opción interesante. También las cajitas con subdivisiones que venden en las ferreterías para tornillos y clavos. Para las pulseras: el rollo de cartón que te queda cuando terminaste el rollo de cocina, lo forrás con una tela que te guste, y ahí las pasás todas para tenerlas bien visibles. Para los collares: yo los tengo agrupados en bolsitas por color dentro de un cajón: lo abro y de un golpe de vista tengo todos los colores para elegir.
Las opciones son muchas y podés elegir la que más te guste, en tanto sea funcional para vos. Para eso, el orden es fundamental. Y recordemos la máxima de siempre: "lo que no usas no te deja ver lo que sí usas". Entonces, todas esas chucherías que no te ponés nunca, regalalas.
Lograr un estilo cuesta, más que plata, tiempo y trabajo. ¿¡Pero quién te quita el placer de salir a la calle brillando con luz propia!?
Carolina R.
lunes, 7 de diciembre de 2009
¿Cuál es mi estilo?
¿Cuál es mi estilo? Esta es una pregunta que nos hacemos repetidas veces. En primer lugar, cabe aclarar que todas las mujeres (y los hombres) tenemos nuestro propio estilo. Sí, todas. Lo que sucede es que algunas lo llevan a flor de piel, lo conocen perfectamente y lo explotan (para envidia de todas las demás), mientras que otras se dejan llevar por las tendencias como hojas en el viento.
Una mujer que no ha descubierto su estilo no tiene personalidad, al menos en lo que respecta a su imagen. Y lo que es peor, no refleja por fuera lo que es por dentro, lo cual le genera malestar e inseguridad. Un ejemplo: ¿no te pasa que hay días en los que salís a la calle y te sentís una diosa total? El peinado y el maquillaje fueron acertados, la ropa te sienta perfectamente y los accesorios y los zapatos no podrían ser mejores. Sentís que todo ese conjunto grita tu nombre. Ese es el día en el que, por casualidad o intuición, diste con el conjunto indicado para sacar a relucir tu estilo.
Qué placer sería poder sentirnos así todos los días, ¿no? Porque por lo general, esto sucede pocas veces.
Te doy otro ejemplo: tu amiga usa unos aros gigantes y hermosos que te encantan, pero cuando te los ponés, sentís que te quedan horribles y no son para vos. Eso es, justamente, porque tienen estilos diferentes.
Angelina: sobria, elegante y dramática.
Pero, ¿qué es el estilo? Tu estilo es único, y está construido por tu tipo de cuerpo, tu tipo de rostro, el color de tus ojos, tu piel y tu pelo, tu personalidad, tu profesión, y por sobretodo, lo que te gusta y lo que no: qué ropa, qué accesorios, qué maquillaje, qué zapatos, etc. Por eso es tan único e irrepetible.
Y aunque es tan nuestro, es muy muy difícil de identificar porque estamos sujetos a condicionantes como la moda, las opiniones ajenas, el (poco) tiempo que nos dedicamos a nosotras, nuestras posibilidades económicas, etc. Y además, porque nunca nos enseñaron cómo descubrirlo.
Tom Ford decía: "Estilo es diferente a moda: una vez que encontrás algo que te queda bien, usalo siempre". Este es un excelente consejo para construir un estilo. ¿Te quedan bien los collares grandes y te encantan? Entonces convertilo en parte de tu estilo: tené cincuenta, coleccionalos, atesoralos, comprate de todos los colores, usalos siempre aunque no estén de moda, hacelos parte de tu personalidad al vestir. Acaso, ¿cuántos conjuntos diferentes podés recordarle a Audrey Hepburn, a Marilyn Monroe a Jakie Kennedy? Pocos ¿verdad? ¿Y acaso no se han caracterizado por su estilo único?
Una de las herramientas con las que trabajo cuando realizo un asesoramiento de imagen es, justamente, el test de estilo. Para mí es imprescindible porque una mujer nunca se va a sentir bien si no se siente ella misma, no importa lo bien que le quede un vestido, los zapatos o el peinado.
Y por supuesto, no solo somos nosotras las que nos sentimos mejor cuando encontramos nuestro estilo, sino que emanamos una seguridad y una confianza que llama la atención y nos hace brillar no importa dónde o con quién estemos estemos. Y eso es algo que no se compra en el shopping, porque no tiene precio.
¿Quién se anima a enviar una foto y contár cuál es su estilo? Escribime a frenteamiespejo@gmail.com
Carolina R.














